¿Por qué terminan las relaciones humanas? ¿por qué se acaban las cosas? ¿cómo puedes extrañar estar cerca de alguien aún teniéndolo a tu alrededor? ¿Será que nos equivocamos demasiado que ya no sabemos cómo volver atrás?… o la soledad simplemente da más confort..
Hace algunos meses crucé palabras con un amigo, palabras que hirieron, palabras difíciles de hacer a un lado, palabras que no cualquiera perdona. Ahora hacemos como si nunca nos hemos visto, confundiendo el aire con la presencia del otro, como si no estuviera ahí donde está… parado dejando a un lado la promesa de no fallar.
¡Pero fallamos!… fallamos porque hay cosas que simplemente no se dan, fallamos porque las situaciones se prestan para empeorar todo, fallamos porque nunca falta gente que solo dice lo que “cree” y no lo que ES, fallamos porque el orgullo se transforma en angustia y no sabemos como actuar… Fallamos porque nadie nos enseñó a vivir, porque perdemos el hilo, nos alejamos y no recordamos como regresar, o simplemente no queremos volver, simplemente nos confudimos y nunca fuimos sinceros… no, ¡nada se puede fingir tan bien!
Y entonces ¿qué hacer cuando esto sucede?, las relaciones, la vida en sí, no se mide en años; sino en momentos, en vivencias, pero ¿y si las vivencias no son suficiente? ¿y si una sola cosa es capaz de borrar y dañarlas todas?… ¿cómo se arregla todo?
La vida me enseñó que la única situación en que no se puede hacer nada, es cuando la muerte toca la puerta de alguno de nosotros, no nos llevamos nada, solo dejamos el recuerdo de lo que fuimos en vida, los sentimientos sembrados en la gente que nos quiso, y que aún despues de muertos nos querrá. Yo también perdí un amigo de esta manera, alguien que sabía sacarme una sonrisa, alguien que me quiso aún con mis defectos, por cómo soy y por lo que quiero llegar a ser.
Ahora bien, si nadie ha muerto, ¿por qué debo perder a otro amigo más?
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